martes, 17 de marzo de 2009

La proliferación de apuestas por internet crea adictos al juego cada vez más jóvenes


«La detección precoz del problema multiplica el éxito de la terapia», dicen desde la asociación Ekintza Dasalud. Las compras compulsivas y las inversiones sin control en Bolsa se suman a las adicciones "tradicionales".
Fuente: diariovasco.com
La imagen del jugador empedernido asociada a un hombre de mediana edad enganchado a la máquina tragaperras junto a la barra de un bar está rejuveneciendo a otra en la que un chaval de unos veinte años se funde la tarjeta de crédito en las casas de apuestas que proliferan en internet. La adicción al juego se viste de mil trajes, pero en los dos últimos años las asociaciones de ayuda en Gipuzkoa han abierto sus puertas a usuarios cada vez más jóvenes.
Un dato que puede interpretarse con dos ópticas distintas: preocupa el nuevo perfil del jugador, lo que demuestra que los problemas empiezan a edades cada vez más tempranas y, al mismo tiempo, se demuestra «un cambio de conducta», ya que las personas se deciden cada vez antes a pedir ayuda, lo que multiplica el éxito de la terapia, según explica Beatriz Alonso, psicóloga de Ekintza Dasalud, la principal asociación de ayuda a ludópatas en Gipuzkoa con sede en Errenteria. Es en la detección precoz donde los grupos de ayuda centran sus objetivos para evitar encontrarse con largos historiales de dependencias, que suelen acarrear consecuencias alarmantes (otras adicciones, familias desestructuradas, bancarrotas) y no suelen tener fácil solución.
De las 72 personas que iniciaron el tratamiento el año pasado en Ekintza Dasalud, tres habían nacido en la década de los 90 -no más de dieciocho años- y otros siete, en los ochenta, cercanos a la treintena. «Lo positivo de todo esto es que los jóvenes que se acercan a la asociación tienen conciencia de que su problema no es sólo un vicio, sino una adicción que necesita tratamiento, como la adicción a las drogas o al alcohol», añade la psicóloga.
Récord de ganancias

Internet, sin embargo, dinamita en la mayoría de ocasiones todos los esfuerzos de los ludópatas para controlar sus impulsos ante la tentación que «está disponible 24 horas al día», denuncian. Los intentos para ilegalizar las casas de apuestas por internet o, simplemente, sacar las máquinas tragaperras de los locales de acceso público han caído en saco roto. Por si fuera poco, el éxito del negocio de las apuestas deja al sector en una posición privilegiada. En tiempos de crisis, la gente apuesta por el azar y juega más, especialmente en internet. Una de las empresas líderes del sector, Bwin, conocida por ser el patrocinador del Real Madrid, batió el año pasado todos los récords con 420 millones de euros, un 19% más que el año anterior.
Que juegue más gente, no obstante, no tiene por qué suponer más casos de ludopatía. «Cuando el jugador elige cuándo y cuánto jugar puede ser una simple afición, un divertimento. El problema es cuando desaparece ese control, cuando es la máquina la que pone los límites y no el jugador. Entonces estás enganchado», aclara Alonso. El problema añadido en las casas de apuestas de internet es que el control sobre los usuarios no siempre está garantizado. «Un adolescente puede saltarse la normativa de forma muy fácil. Le basta con coger la tarjeta de crédito de sus padres. Y eso no se debería permitir».
La ludopatía empieza también a tener un rostro femenino. La adicción de las mujeres al juego ha sido hasta la fecha un tema tabú, seguramente porque la mayoría se mostraba «reacia a pedir ayuda». Las frecuentes campañas de concienciación han conseguido mitigar el miedo de las féminas a reconocer un problema que se asociaba, erróneamente, al mundo masculino. «Por cada diez personas que acuden a tratamiento, una es mujer, pero la proporción de mujeres que juegan es mayor», indica Alonso. También asoman nuevas adicciones. Por ejemplo, las compras compulsivas, «tanto en mujeres como en hombres», apunta la psicóloga de Ekintza Dasalud. Y en este último año los jugadores han buscado «emociones fuertes» en el mercado bursátil. «Son personas impulsivas, con conocimientos de internet, que tienen una reacción incontrolable con las primeras pérdidas. Intentan recuperar el dinero con inversiones a lo loco y pueden acabar realmente enganchados».

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